¿y Wenceslao cómo se pone?

Y siguiendo con las crónicas de mi viaje por Europa llegamos hoy a uno de los objetivo del viaje: Luxemburgo. Tengo que decir que no me decepcionó en absoluto, realmente es una ciudad muy bonita. Y para celebrarlo nada mejor que tomarse una "crème brûlée" en una Chocolaterie frente al Palacio Ducal :). Si vais a esta Chocolaterie os aconsejo no pedir un brownie si no queréis correr el riesgo de morir atragantado y luego aparecer en los premios Darwin ;) Yo con mi "crème brûlée", sin embargo, estaba Feliz de la vida :).

Luxemburgo es una ciudad peculiar. Está ubicada sobre una roca sobre la que en su día se erigió una fortaleza de la que hoy quedan numerosos vestigios de torretas y demás por toda la ciudad. Por sus callejuelas se respira un ambiente muy medieval.
La fortaleza fue erigida por el conde Sigfredo (¿sería el de los Nibelungos?) en la roca de Bock en el año 963. La vida en Luxemburgo se articula en torno a la ciudad alta y la ciudad baja. El llamado camino de la Cornisa (Chemin de la Corniche), va siguiendo el borde del acantilado, dominando el tortuoso río Alzette. Las vistas desde aquí son muy bonitas ya que se observan las edificaciones de las dos partes de la ciudad, el valle y el acantilado.

Para acceder a la parte baja (Grund lo llaman ellos) se puede hacer con un ascensor. Este barrio que está lleno de árboles y vegetación es también el más bohemio, con el ambiente más cultural y a la vez marchoso de la ciudad. En la parte alta es todo muy tranquilo (quitando la plaza de Armas que está llena de restaurantes).

Hay numerosos puentes y viaductos, que cruzan el valle y enlazan las diversas partes de la ciudad. El más famoso de ellos y símbolo de la ciudad es el de Adolfo.

Frente a la roca de Bock se erige también un barrio de edificios modernos que albergan oficinas y distintas sedes de la Unión Europea. Entre estos edificios está el peculiar edificio de la Filarmónica.

Pero si hay una cosa que no debemos perdernos en Luxemburgo esa es el Muro de Wenceslao. Wenceslao fue un rey de la Roma Germánica del siglo XIV perteneciente a la Casa de Luxemburgo del que se conservan muchos vestigios por la ciudad, entre ellos un muro con una torreta. A parte de esto fue la estrella de mi visita a Luxemburgo y no por el muro sino por un chiste muy malo que dice algo así como esto:
Un señor va a la oficina de telégrafos y pide que manden un mensaje que diga "Wenceslao, vete a tomar por el culo." El funcionario se queda pensando un momento, y luego le pregunta :
- Oiga, y Wenceslao como se pone ?
- Vaya, pues no se... se tendrá que poner debajo ..
El muro de Wenceslao está en la parte baja de la ciudad. Ay!! pobre Wenceslao.





colegui dijo
Ummmm que buena pinta tenía ese helado que te tomaste...
Que bonito, no? No pensaba que fuera tan bella esa ciudad... no se porque...
Bueno, el chiste es un tanto malo, pero se perdona, por lo que nos has mostrado en el post.
Un saludo y que tengas una feliz vuelta a la rutina diaria.
10 Agosto 2010 | 09:54 PM