Smash ensemble o Fear in concert
En mi vida he sentido muchas emociones asistiendo a conciertos de música, pero el miedo nunca había sido una de ellas. Eso hasta ayer, en que acudí a ver el concierto de Smash ensemble en el Auditorio 400 del Museo Reina Sofía, dentro de la Programación del CDMC (Centro para la Difusión de la Música Contemporánea). Desde el año pasado en que se inauguró el Auditorio 400 y fui a ver a los noruegos Alog y sus curiosos instrumentos, siempre había querido asistir a alguno de los conciertos programados por el CDMC, pero siempre me coincidían con otras obligaciones que me impedían ir, hasta que ayer conseguí hacer un hueco en mi apretada agenda y allí me planté. Smash ensemble es un grupo de formación variable, establecido en Salamanca, con músicos solistas consolidados del más alto nivel, con el fin de difundir la música de los pensadores contemporáneos. El concierto empezó algo extraño, tal vez es que yo soy algo más clásica en gusto y la música experimental me despista. Pero, poco a poco, la cosa fue ganando en intensidad, hasta llegar a la obra cumbre del final: Kiral. La quiralidad, es una importante propiedad de asimetría en diversas ramas de la ciencia. Un objeto o sistema es llamado quiral si éste difiere de su imagen en el espejo. El ejemplo más claro de quiralidad son nuestras manos. En el prospecto que me dieron, argumentaban el porqué la obra se llamaba Kiral, que si participaba del principio de falsa asimetría, que si la música no avanza sino que desaparece, bueno toda una serie de cosas que yo, dado mi escaso conocimiento en la materia, no llegué a percibir. Yo lo que sentí al escuchar la obra fue auténtico miedo. Y es que, para empezar, apagaron todas las luces del escenario, menos unas pequeñas lámparas que iluminaban las partituras. De manera que la luz incidía sobre la cara de los músicos desde abajo, alargando así sus rostros y dándoles un aspecto tenebroso. Si a esto le sumamos que por detrás se veía una proyección de un video con imágenes en blanco y negro, que parecían sacadas de alguna película de terror y que la música en sí era de lo más lóbrega, pues que queréis que os diga, que cada vez que sonaba el Gong (que justo coincidía con alguna imagen inquietante del video) que me cagaba de miedo. Hasta el punto en que en una ocasión, del susto, me agarré del brazo del señor que tenía al lado, que en lugar de tranquilizarme, me lanzó una mirada lasciva, qué se creería el tío, con el cague que tenía encima. En fin, fue toda una experiencia, pero que no sé si repetiría, que luego me da mucho miedo y no duermo por las noches ;-)





chikitona dijo
Vaya tela Galako!! Ahora ya sabes a donde no has de vovler XD Jajajajaja!
Una vez hicieron una exposicion en el Cosmo Caixa de Barcelona que yo tambien me cagué. Era una habitación oscura completamente, antes de entrar tenias que descalzarte y al entrar notabas como tus pies se sumergian en un mar de polvos de talco, una relajacion inmensa hasta que al final de la habitación veias una vela y te dabas cuenta del apestoso y desagradable olor a gas que habia en la sala. Daba un poco de susto si.
Besos!!
17 Junio 2008 | 08:50 PM