El pan de los Ángeles
Hace unos días me enteré que, en el recientemente inaugurado Caixa Forum de Madrid, exponían una Colección de la Galería de los Uffizi de Florencia. Eso me hizo recordar mi paso por Florencia, en uno de esos viajes organizados (entonces una era joven y se apuntaba a un bombardeo). Después de pasar por Milán, Venecia, Bolonia (vista desde el autobús) y Pisa, finalmente llegamos a Florencia, la ciudad de los museos. Era pleno mes de julio y el sol abrasador derretía hasta las aceras, si a eso sumamos que el autobús era una tartana y sin aire acondicionado, pues ya os podéis imagínar, para que os hagáis una idea, cuando llegué a Florencia, los pantalones vaqueros ya eran parte de mi piel, cuando conseguí quitármelos y parecía un Pitufo más que otra cosa. En mi vida creo que he bebido tantas botellas de agua, una detrás de otra, como entonces. En fin, a lo que iba, que me voy por la ramas. El segundo día de estancia en Florencia, después de haber guardado cola interminable para ver el David de Miguel Ángel, haber pasado por el Duomo (y haber subido a patita arriba de la cúpula - bonitas vistas), haber visitado el Palacio Vecchio, haber entrado en la iglesia de la Santa Croce (y haber visto la supuesta tumba de Miguel Ángel), haber hecho fotos en la Plaza de la Signoria, y haber comido una Pizza en Spizzico (comida rápida a la italiana), finalmente llegó el momento más esperado: visitar la Galería de los Uffizi . Tras otra cola interminable y tras el nuevo sablazo de la entrada (qué dispendio económico), al fin estaba allí, con mis Caravaggio, Miguel Ángel, Rafael y, sobre todo, mis Botticelli. Pero a esas alturas del día, cuando mis pies eran muñones y mis piernas incapaces de responder, tal vez todo motivado por el Síndrome de Stendhal, todo me daba igual, solo quería una cosa: sentarme, no podía ni con mi alma. A duras penas llegué a la sala donde exponían "El Nacimiento de Venus" de Botticelli y allí lo conseguí, a codazos me hice con un sitio en un banco frente a la obra y allí me quedé, contemplando extasiada (y un poco decepcionada todo sea dicho, por los colores tan apagados de la obra en comparación a cómo sale en los libros) y de allí no me moví hasta que la guía dijo que era hora de marcharse y no ví nada más de los Uffizi.
Todo esto os lo cuento porque cuando me enteré que ahora exponían en Madrid, a dos pasos de mi casa, una colección de los Uffizzi, y encima de gratis, dije, esto no me lo puedo perder, no puedo dejar de ver lo que en su día no pude ver en Florencia (todo por el Síndrome de Stendhal estoy segura). Así que ayer cogí mi mochila y para allá que me fui, con mi helado de vainilla (gentileza del periódico "Metro").
La exposición no es muy extensa, reúne 45 obras, de Botticelli, Allori y Luca Giordano entre otros, en torno a un tema central: el sacrificio del hijo de Dios que redime a los hombres del pecado original. De entre todas las obras yo destacaría dos especialmente.
Una es un cuadro de Allori, en el que la Virgen aparece junto a los símbolos de la pasión de Cristo (el cáliz lleno de la sangre de Cristo, con los clavos de la cruz asomando y al pie del cáliz la corona de espinos). En la parte inferior de la composición reza un verso de Dante: «Non vi si pensa cuanto sangue costa.» (No se piensa en cuánta sangre cuesta).

La otra obra que me llamó la atención, por su luminosidad es "La Virgen de la Galería" de Botticelli. Podéis juzgar vosotros mismos:

En fin, resumiendo, la exposición no es que sea algo del otro mundo, pero merece la pena.
Para el que no se haya fijado, la imagen que aparece arriba del todo del post a la izquierda, naturalmente no está en la exposición de Madrid. Esta para verla hay que ir a Florencia (en viaje organizado al ser posible) .




desde-mi-cueva dijo
Tienes un blog magnífico, que combinación de pintura y una selección de música inolvidable.
Abrazos
3 Mayo 2008 | 02:19 AM