El sábado pasado estuve viendo la obra de Teatro Cantando Bajo las Balas. Cuando compré las entradas no me había dado cuenta de que se trataba de un monólogo. No me suelen gustar mucho los monólogos porque se suelen hacer un poco aburridos, así que al llegar al Teatro y leer el prospecto ya me preparé para lo peor. Pero en esta ocasión me tuve que tragar mis prejuicios, porque la obra es cualquier cosa menos aburrida.
Cantando Bajo las Balas es una interesante obra que cuenta, en primera persona y en clave de humor, episodios de la vida del General Millán Astray, fundador de La Legión y uno de los hombres de confianza del General Francisco Franco. En poco más de una hora, nos hace reir y reflexionar sobre unos discursos que ojala pudieran parecer caducos y pero que, desgraciadamente, siguen vigentes en el panorama político español.
Todo el peso de la obra (cómo es lógico tratándose de un monólogo) recae en un enorme Adolfo Fernández, que hace de todo: canta, declama, ríe, baja al patio de butacas y dialoga con los espectadores y suda, suda a borbotones, dado el tremendo esfuerzo que despliega sobre el escenario. Al piano lo acompaña Mariano Marín que contribuye a crear un espectacular montaje de sonido, en un escenario sencillo, en el que los únicos acompañantes del General Millán Astray son unos monigotes colgados a modo de Miguel de Unamuno, Carmen Polo de Franco, el alcalde, el obispo y otras personalidades.
Toda la obra me la pasé pensando que Adolfo Fernández me sonaba de algo pero no caía. Investigando después, descubrí de qué me sonaba: sale en la interesante película "Bienvenido a Farewell-Gutmann" que vi recientemente. Un gran actor sin duda.
Ayer estuve viendo un espectáculo de flamenco. Para aquellos que nos lo sepan también me gusta el flamenco, para eso tengo mis raíces en la tierra que ha visto nacer tan buenos cantaores/as. En el centenario del nacimiento de Antonio Mairena, Manolo Caracol y LaNiña de la Puebla, se celebraba en los Nuevos Teatros del Canal el XVII Festival Flamenco CAJA MADRID.
En primer lugar quiero destacar la mala organización del evento, en cuanto a la tardanza en la apertura de puertas, la localización de los asientos, el aviso de la pausas en el espectáculo ... entiendo que el lugar es nuevo y ya irán mejorando. En mi caso particular esta mala organización me permitió disfrutar del espectáculo en zona VIP, a pesar de haber pagado entrada en el Fondo Sur (menos mal que había asientos libres, que si no, se lia una buena). También cabe destacar la incomodidad y estrechez de los asientos, y el acceso a los mismos, para ser una obra de nueva construcción es algo un poco incomprensible (o a lo mejor es más comprensible).
Después de estas pequeñas críticas, a lo que vamos. En el espectáculo intervinieron 3 artistas: Cancanilla de Marbella, Macanita y Canela de San Roque, 1 hora más o menos por artista, un total de más de tres horas (y yo sin cenar). Pero estuvo bien, no se me hizo largo, y eso que era todo de cante y a mí me gusta más cuando hay baile. Canela de San Roque fue el que demostró más fuerza en el escenario, aunque al final se fue sin despedirse ni nada (un poco extraño).
En otro orden de cosas, mañana vuelvo al dentista, para que me quiten lo que me habían puesto esta semana, porque no enroscaba bien y al amigo se le había olvidado la herramienta adecuada para solucionarlo (1 hora le costó darse cuenta utilizando herramientas convencionales), temiendo estoy qué nuevas fechorías me esperan. Llevo toda la semana sobreviviendo a base de Eritromicina (ni una triste Shandy ;-)) pero no importa hay que mantenerse Happy (que no Hippie) aunque lo segundo podría provocar lo primero ;-) al fin y al cabo el mundo gira inexorablemente hacia estados insondeables de incomprensión: Penélope Cruz se lleva el Oscar por una película digamos de nivel medio y a Tom Cruise ni siquiera lo nominan por su histriónico papel en Tropic Thunder, quieren cambiar el nombre de Barajas para ponerle el de un Político y a Melody la abandonan Los Vivancos cuando más los necesitaba, echando por tierra las ilusiones de convertirse en la Britney Spears española. Así que, de momento, voy a copiar de Anika y me voy a poner delante la lista de propósitos a cumplir para mantenerse Happy:
Propósitos a corto plazo:
- Volver a ver el mar por San José.
- Ver el nuevo espectáculo de Sara Baras.
- Ver Gran Torino y Watchmen o Watchmen y Gran Torino (el orden de los factores no altera el producto).
- Ver la exposición "La Bella durmiente" en el Museo del Prado.
- Hacer fotos de los almendros en flor (y no de los ciruelos como el año pasado).
- No dejar de ir a clases de alemán (aunque sólo sea por la gominolas de duendecillos Punkies que da la profesora)
Y por supuesto:
- Ver a Michael Scofield (4ª Temporada de Prison Break) o en su defecto a Bobby Z.
Propósitos a largo plazo:
- Ir a Viena
Por otra parte quiero inaugurar una nueva Sección, llamada ¿Por qué Depeche Mode son para mí algo más que "The Singles 86>98"?:
De nuevo voy con retraso en mis crónicas. Tengo muchas cosas que contar y poco tiempo, pero hay algo que no quiero dejar de contar. El sábado pasado, día de los enamorados, o de los difuntos para algunos, según se mire ;-) me fui con una amiga a ver un espectáculo de Tango, música nostálgica por antonomasia, que me encantó.
El espectáculo corría a cargo del grupo argentino Tango Quattro, que, a pesar del nombre, son cinco (el violonchelo se coló de extra) más los dos bailarines. En su repertorio incluían todos los estilos de Tango, desde clásicos hasta Astor Piazzolla. Especialmente bella me pareció la interpretación de Adiós Nonino de Piazzolla, canción compuesta a la muerte de su padre (nono en argentino es abuelo).
Aquí podéis ver más vídeos de distintas actuaciones del grupo.
Os dejo con un vídeo del Tango "Inspiración", con espectacular baile a cargo de Julio & Veronique. Espero que os guste !!
Qué día más bonito hemos tenido hoy en Madrid, con un Sol radiante, asín da gusto darse un paseo :-) entre eso y mis chicles de clorofila, ando eufórica, tanto que ayer me fui a ver un espectáculo de danza. De danza oriental concretamente. Ya sé que a más de uno sorprenderá, pero yo estuve yendo una temporada a clases de danza del vientre, me apunté porque decían que era muy bueno para reforzar el trasero, que no es que me haga falta, jejeje, pero mejor prevenir ;-) y para el trasero no sé si será bueno, pero yo acababa las clases echa una piltrafa, me dolía todo y encima las profesoras caían enfermas una detrás de otra, lo cual me hace dudar de los beneficios de este baile ;-) tanto es asín que cuando ya conseguí estar a tono, y terminar las clases con dignidad, las suspendieron por imposibilidad de encontrar profesora. Ahora tengo un bonito pañuelo para la cadera, con sus moneditas y todo, ahí muerto de risa, a la espera de que cualquier día me dé por retomarlo.
Mientras, me conformaré con ver bailar a las demás, como ayer, que estuve viendo el espectáculo Drom, que en romaní significa viaje o camino (viene del griego Dromos) de la Compañía de danza oriental Fenicia, en el que se cuenta la larga travesía emprendida por los gitanos, desde la India hasta nuestro país, a través de los distintos bailes de cada región. El espectáculo resulta realmente colorista, con doce bailarinas, que durante horita y media no descansan ni un momento y hacen un despliegue de coreografías y vestuario exhuberante, brindándonos números de cierto aire circense, como las danzas con las espadas o un baile con candelabros sobre la cabeza bastante curioso. A mí, personalmente, la parte que más me emocinó fue la final, con las danzas españolas, la tierra que le tira a una ;-) y quizá me sobraban los gritos bereberes que de vez en cuando hacían las bailarinas, que no me resultan muy agradables, pero esto es cuestión de gustos. Los solos en tempo lento de la directora de la Compañía, Cristiane Azem, también resultan muy bonitos y delicados.
Ayer, la celebración del IV Certamen Nacional de Teatro de mi pueblo, fue una buena excusa para acercarme al teatro, que hacía tiempo que no iba, en esta ocasión la obra a consurso era "La vie en rose" de la compañía sevillana En azul Producciones. La sala no estaba muy llena, me resulta bastante curioso como cuando en el cartel de una obra aparece algún actor famoso o famosillo, resulta imposible conseguir entradas y cuando, no es así, la sala queda semi vacía, y no es que sea por un tema económico porque la entrada costaba unos bastante asequibles 3 leurillos, esto hace preguntarme ¿a la gente le gusta realmente el teatro? Dudas metafísicas aparte, la experiencia de otros años en el Certamen, me había hecho disfrutar de obras de gran calidad y gratas sorpresas y este año pues, de momento, no ha sido menos. La obra de ayer era una sucesión sketches sobre los problemas cotidianos de la vida, contados en tono de humor irónico y satírico que iban ganando en intensidad a medida que avanzaba la obra, llegando a la lagrimilla (de risa) en algunas escenas. Todo en un cuidado montaje que intercalaba música y danza. En definitiva una obra para pasar un rato agradable y de paso, recordar que mejor tomarse las cosas con humor y ver "la vie en rose". Y para ayudaros un poco en la tarea, os dejo con estas fotillos de árboles echando flores (rosas) en otoño :-)
El pasado sábado asistí al estreno, en el Teatro Francisco Rabal de Pinto, del espectáculo Belmonte, donde el bailarín y coreógrafo Rubén Olmo debuta con su propia compañía, formada por un elenco de 20 artistas procedentes de prestigiosas compañías de danza españolas. El montaje realiza un repaso de la vida del torero Juan Belmonte, integrante, de la llamada Edad de Oro del toreo español, a través de 8 escenas, que recorren distintas formas de danza y música, desde el flamenco más puro, pasando por pasadobles, hasta propuestas más contemporáneas, siempre recurriendo a elementos que evocan al mundo del toro. La historia recuerda el duelo con el otro gran torero de la época, Joselito, cuya muerte en la plaza de toros de Talavera, marcó de por vida a Belmonte, que tras su retirada definitiva de los ruedos, vivió momentos de gran soledad que en los últimos años de su existencia no pudo superar y le llevaron a terminar con su vida en su finca de Utrera en abril de 1962.
En definitiva, una gran puesta en escena, que conecta con el público desde el principio y que rebosa arte por los cuatro costados.
Bravo por Rubén Olmo y su compañía!! esperemos que este sea el inicio de una prometedora carrera.